1. Viajar contribuye al desarrollo económico y social de las zonas que visitas. En la medida que te sea posible adquiere productos locales y favorece la contratación de servicios que presten los habitantes de la zona. Es una manera fácil y directa de fomentar el desarrollo económico en el lugar de origen.
2. Precio justo. Cuando regatees ten siempre presente el concepto de precio y salario justo. El hecho de que el nivel de vida sea inferior al que acostumbras no significa que debas asumir un coste muy por encima del valor de las cosas. Busca el equilibrio, recuerda que el turismo es una buena fuente de ingresos pero si generas la sensación de que el viajero equivale a dinero fácil, a medio plazo dejará de ser un destino atractivo y empeorarás su situación.
4. Aporta tu granito de arena al desarrollo de la zona que visites. Dedica algo del tiempo de tu viaje a una acción solidaria planificada. Valora lo afortunado que eres teniendo la oportunidad de conocer otras realidades y el enriquecimiento personal que te aporta el viaje que realizas. Algo de esfuerzo por tu parte en la organización generará un gran beneficio.
Si deseas contribuir realmente al desarrollo del lugar de manera perdurable, apóyate en asociaciones locales o contacta con agentes sociales. El maestro es una figura muy accesible, buen conocedor de la realidad de las familias y, normalmente, una persona con valores y una formación por encima de la media local. Las acciones puntuales suponen más beneficio a quien las da que quien las recibe.
5. Respeta a las personas y la cultura de los lugares que visites. La mejor experiencia de un viaje es compartir tiempo, aprender, tomar un té con la gente... Disfruta con ella, sin olvidar que eres tú quien está invitado en su casa.
6. Preserva el Medio Ambiente de las regiones a las que vayas. Cuida el ecosistema y reduce al máximo los residuos que produces. Incluso si los encuentras a tu paso, recoge cada día al menos una lata, una botella de plástico o una colilla que haya arrojado una persona incívica. De esta forma, tu paso generará un impacto positivo sobre el medio ambiente.
7. Ten paciencia, flexibilidad, mente abierta y empatía ante situaciones que te resultan extrañas o absurdas según tus estándares. No pierdas los nervios si las cosas no se producen a la velocidad o de la manera a la que acostumbras en casa.
8. Idiomas. No hace falta tener don de lenguas para comunicarse. Te sorprendería comprobar la cantidad de puertas que abre intentar hablar un idioma. Procura aprender al menos estas diez expresiones: Hola / ¿Qué tal estás? / ¿Cómo te llamas? / Gracias / De acuerdo / Sí/ No / Perdón / Por favor / Adiós.
9. Una Sonrisa se pronuncia igual en todo el mundo, siempre ayuda y cuesta muy poco. Es sorprendente el poder de comunicación de este sencillo gesto.
Disfruta de tu viaje en todo momento.
10. Reflexiona a la vuelta del viaje sobre tu experiencia y medita en qué medida puedes contribuir al desarrollo de las zonas a las que has viajado. Comparte la experiencia en casa. Analiza qué sería mejorable de todo lo que has hecho y qué podrías hacer, modificar o rectificar la siguiente ocasión que te desplaces.